El que mucho abarca
Tres personas me preguntaron la misma semana si ya había probado el agente nuevo de Meta, y no pude: en México todavía no está disponible. Cuando se lo pregunté en persona a un colega recién graduado de una maestría en IA, vi por primera vez cansancio en ese grupo. Esa cara ya la había visto hace casi diez años, cuando una agencia quiso resolver el exceso de plataformas con una plataforma más. Y esta semana decidí grabar mi audiolibro en una cabina en vez de volver a entrenar a mi clon.
Falacia de la HerramientaSeñal vs. RuidoSala de Juntas
Esta semana tres personas distintas me preguntaron lo mismo, si ya había probado Muse. Uno me escribió directo por WhatsApp, otro lo soltó en un grupo de ex ingenieros de la industria y el tercero en un grupo donde nos juntamos quienes andamos evangelizando la IA, y entre mensaje y mensaje el lanzamiento me salía en cada noticia que abría. Muse es el agente que Meta lanzó a principios de septiembre: se conecta a tu correo y a tu calendario, agenda citas, compra y reserva por ti.
No pude probarlo. En México todavía no está disponible, así que me tocó enterarme por los demás, y lo tomé con humor, sin Yolanda, como dicen en la Ciudad de México. Lo que sí tenía a la mano era gente que seguro ya lo había usado.
Pensé en un colega que acaba de terminar una maestría en inteligencia artificial, de los que prueban todo antes que nadie, y en cuanto lo vi en persona le pregunté si ya lo había usado. Por primera vez en ese grupo de apasionados de la tecnología vi una cara de cansancio.
“¿Y ahora qué hace? La verdad es que no he tenido tiempo, son tantas herramientas.”
Esa cara ya la había visto hace casi diez años, y yo estaba del otro lado de la mesa.
Una pantalla más
la otra vez y lo que el mercado entero hizo después con las demás →
Recuerdo que en esa época yo trabajaba en Google, en el equipo de una plataforma desde donde las agencias compran anuncios en miles de sitios a la vez, lo que en la industria se llama compra programática; al software se le conoce como demand side platform, o DSP. Un día una agencia, de mis clientes más importantes, me dijo que iban a pausar la adopción de cualquier producto nuevo. Estaban construyendo su propia meta-DSP: una plataforma que compraba a través de todas las demás desde una sola pantalla y juntaba en un solo lugar el inventario exclusivo de cada una. Era la época en que AppNexus pesaba mucho, The Trade Desk venía entrando y había tantas plataformas de compra que casi todas se parecían.
El negocio era redondo. La agencia cobraba la tarifa de tecnología de cada plataforma y, encima, una propia, y tenía sentido: sus equipos estaban cansados de saltar de pantalla en pantalla y de capacitarse en cada una, y la agencia encontró cómo cobrarles a sus clientes por resolverlo con una pantalla más. La meta-DSP no llegó a tiempo: cada plataforma sacaba funciones nuevas a cada rato, y un equipo de desarrollo local, por bueno que fuera, no podía seguirles el paso a todas a la vez. La plataforma que iba a juntar a todas se quedó atrás de todas.
Lo que vino después lo vi desde adentro: la nuestra terminó siendo la que más usaban las agencias de la región, y no fue solo con mi cliente. Para 2018, según Pathmatics, una empresa que rastrea anuncios en línea, los anunciantes habían recortado 40% las plataformas con las que trabajaban en solo dos años, a unas cuatro al mes en promedio; la nota lo atribuía a que las plataformas grandes ya cubrían todos los canales y a que un equipo rinde más dominando unas cuantas. Ese mismo año Google juntó en una sola plataforma lo que hacían cuatro productos, uno de ellos el mío. Como yo lo leo, se quedaron las que la gente ya sabía usar, como pasa con el control de la tele: en la sala acaba mandando el que todos saben prender, aunque tenga menos botones.
Los anunciantes recortaron 40% las plataformas de compra programática en dos años, a unas cuatro al mes (Pathmatics vía AdExchanger, junio de 2018) · Google Marketing Platform: Display & Video 360 junta funciones de DoubleClick Bid Manager, Campaign Manager, Studio y Audience Center (Google, junio de 2018)
Un agente para cuidar al agente
la capa nueva pero las horas para aprenderse las dos capas no las pone Meta →
Un agente que entra a tu correo y puede comprar a tu nombre necesita un límite, y Meta se lo puso en forma de otro agente, Sentinel, separado del primero. Muse propone lo que quiere hacer; Sentinel decide, con las reglas que tú fijaste, si lo deja, si lo niega o si te pregunta a ti, y el permiso puede ser por una sola vez, por una sesión, por una tarea, por un plazo o para siempre.
Me queda claro, es buen diseño. En cualquier empresa el que pide la cotización no es el que autoriza el pago, y aquí es igual.
Y aun así cuento las capas: un agente, otro agente que lo vigila, cinco tipos de permiso, y todo eso encima del correo, el calendario y las herramientas que tu equipo ya usa, más las que vienen, porque en su conferencia de la semana pasada Meta contó más de 1,500 solicitudes de desarrolladores para conectarle sus productos, en menos de una semana. Yo no lo he podido probar, y a mi colega no le hizo falta probarlo para poner esa cara: la herramienta nueva llega bien hecha, y las horas para aprenderla las pone él.
Sentinel, el agente separado que decide qué puede hacer Muse (Meta, 8 de septiembre de 2026) · Lo nuevo de Muse presentado en Connect (TechCrunch, 23 de septiembre de 2026)
La cabina
lo que no delegué y el clon no se queda fuera, nada más que entra después →
Yo también quise ahorrarme horas. Para el audiolibro de La Pieza Pendiente el plan era mixto: yo leía cerca de una hora, el principio y el final, y un clon de mi voz que ya tenía entrenado leía las otras cinco. Lo escuché, y el problema no era que sonara genérico: el clon aprendió de conferencias mías que tengo grabadas, y así lee, como si tuviera una sala enfrente, no como yo leería un libro en voz alta.
El clon sí me ahorraba tiempo; lo que no me daba era el tono de alguien leyendo. Cambiárselo habría requerido volver a entrenarlo, y ese proceso probablemente me iba a tomar más horas que grabarlo yo desde el principio. Mientras escribía esto me llegó el correo de la empresa del clon anunciando su modelo nuevo, más rápido y con más emoción, según ellos, y con clones de mayor fidelidad. Lo voy a probar, seguro, pero lo que le falta a mi clon no es emoción sino material: aprendió del JP que da conferencias, no del que lee. Así que voy a rentar una cabina, con más dinero y más horas mías de por medio, porque lo que quiero del audiolibro es que suene a mí leyendo.
Y ahí sí le agrego una capa, pero al revés: me voy a grabar grabando, para que esas horas en la cabina sean el material con el que después el clon aprenda a leer como yo leo.
El que mucho abarca
el lunes
Cuando vuelva a ver a mi colega no le voy a preguntar si ya probó Muse, le voy a preguntar cuál dejó de usar; yo ya tengo mi respuesta, el clon, por lo menos hasta que aprenda a leer. Hace casi diez años mi cliente tenía razón en el diagnóstico, su gente estaba cansada de tantas pantallas, y lo que pasó después fue que el mercado se quedó con menos plataformas. En la sala de juntas, antes de aprobar la herramienta nueva, vale la pena contar cuántas le tocan ya a la misma persona y decidir cuál se va, porque el que mucho abarca, poco aprieta. La cuenta ya la tiene quien paga las licencias: cuántas herramientas hay por persona y cuántas abrió alguien el último mes. Y no es para dejar de probar cosas, que el cansancio también sirve de pretexto, sino para que a la nueva le quede lugar en la semana de alguien.
La pregunta para el lunes es simple: ¿cuántas herramientas de IA le pediste a tu equipo que aprendiera este año, y cuál quitaste? Si ya quitaste una, cuéntame cómo lo decidiste; si todavía no, escoge esta semana la que menos se usa y pregunta quién la extrañaría.
Esa fue la pieza de esta semana.
— JP
27 de 27 piezas
Leíste todas.
Pocas personas llegan hasta aquí, y me gustaría saber quién eres. Escríbeme con el asunto «Las 27» y te contesto yo.
Escríbeme— JP
La Pieza · newsletter semanal
Si esta pieza te sirvió, la próxima llega el martes a tu correo: un ensayo breve sobre IA y liderazgo, cinco minutos de lectura, sin tecnicismos y sin hype.
Un correo por semana · Sin spam · Baja cuando quieras
Clic. La conexión está hecha.
Suscripción confirmada. La próxima edición llega a tu correo el martes.